El estreno de José Ángel “Cuco” Ziganda en el banquillo de la Cultural no pudo ser más ilusionante. En un escenario imponente como el José Zorrilla, los leoneses derrotaron al Real Valladolid (0-1) en un partido que mostró desde el primer minuto las señas de identidad que el técnico navarro imprime a sus equipos: orden, seriedad defensiva, compromiso y capacidad de sorprender.

El guion soñado llegó muy pronto. En el minuto 6, un error grosero en la salida de balón de Lachuer fue castigado con un centro que Diego Collado transformó en el 0-1. Ese tanto fue suficiente para marcar el rumbo del encuentro. Con ventaja, la Cultural se replegó con inteligencia, cerró espacios y obligó a un Valladolid espeso, falto de ideas y previsibilidad, a estrellarse una y otra vez contra un muro bien armado.
El Pucela dispuso de alguna ocasión clara —Biuk estrelló un balón en el larguero antes del descanso—, pero en líneas generales el plan de Ziganda funcionó. Su equipo no se descompuso ni siquiera cuando llegaron los cambios ofensivos locales, incluido el debut de Sergi Canós. Más al contrario: la Cultu supo sufrir y hasta generó peligro en contras que pudieron sentenciar el choque, con Chacón y Sobrino rozando el segundo.
Los últimos minutos fueron un ejercicio de resistencia. Con el Valladolid volcado y la grada empujando, los leoneses recurrieron a la concentración y a la solidaridad para proteger un resultado que vale mucho más que tres puntos. Es el premio al trabajo y también una inyección de confianza para un vestuario que había iniciado la temporada con dudas.
El balance es claro: un triunfo de prestigio, una portería a cero, y la constatación de que la Cultural puede competir de tú a tú con rivales de entidad en la Liga Hypermotion. El sello de Cuco ya se nota, y los casi 600 aficionados culturalistas que viajaron a Valladolid disfrutaron de un estreno que invita al optimismo.
