En la matinal del domingo ante el REBI Balonmano Cuenca, el ABANCA Ademar León no pudo quedarse con los puntos en un Palacio Municipal de los Deportes Urbano González al que se le está acabando la paciencia con un equipo que no puntúa y cuyas sensaciones tampoco son positivas.

El inicio del partido, la verdad, fue muy bueno, ya que, a pesar del 0-1 en contra, el equipo reaccionó rápidamente hasta el 3-1. A partir de ahí, no se pudo sostener la ventaja y se sucedieron las alternativas para uno y otro equipo, sin un dominador claro. Las alarmas se encendieron por primera vez en el minuto quince, cuando el marcador mostraba un 8-10.
Hubo reacción por parte del Ademar, pero Cuenca seguía y seguía insistiendo en mantenerse por delante. Tal fue la insistencia y el empeño del equipo conquense en este tramo del partido que, literalmente, aquí fue cuando lo dinamitó por completo para dejar sin opciones al Ademar en la segunda mitad.
La cosa ya se ponía muy seria y Luis Puertas tuvo que parar el partido en el 22:22, con un 11-14 en el marcador. Después de esta pausa, no se dio, para nada, lo que el preparador leonés estaba buscando. Tras dos pérdidas consecutivas de Óscar Lindqvist, el entrenador volvió a parar el partido para «maquillar» el resultado y poder salir con ilusiones renovadas tras el descanso.
Este segundo tiempo muerto sí surtió un leve efecto positivo en la dinámica del juego para el Ademar, ya que del 12-18 se pasó al 15-20 con el que finalmente se terminarían los primeros treinta minutos. Cinco tantos abajo, malas sensaciones y una parroquia leonesa que cada vez perdía más los nervios.
Ante esta situación, al Ademar solo lo podía salvar un inicio arrollador en los primeros minutos del segundo tiempo para poder volver a engancharse al partido y pelear por los puntos. Esta reacción no se llevó a efecto y el equipo visitante seguía manteniendo su amplia ventaja en el marcador, que siempre era de cuatro y cinco tantos.
Los segundos caían en el marcador como una losa imposible de levantar para el equipo leonés y la diferencia no se veía reducida. En alguna ocasión, la diferencia se redujo hasta los tres tantos, pero, apenas en un abrir y cerrar de ojos, volvía a crecer incluso hasta los seis.
En el 44:29, con un 23-29 ya del todo insalvable, Luis Puertas paró el partido por tercera y última vez para resucitar a un Ademar León literalmente muerto. Los jugadores se movían por la pista de manera mecánica y no eran capaces, ni en defensa ni en ataque, de revertir una situación límite pocas veces vista antes.
En los últimos nueve minutos sí que el equipo reaccionó, ya que cambió el sistema defensivo a un 5:1, con Adri Casqueiro en el avanzado. Se redujo levemente la diferencia, pero en ningún momento hubo una posibilidad real de puntuar, ya que el equipo mentalmente estaba destruido y Cuenca solo tenía que jugar con los nervios del contrario para conseguir sus primeros puntos de la temporada.
Finalmente, el marcador se cerró con un 32-35 que dejó muy, muy malas sensaciones.
Otro partido más en el que el Ademar se va de vacío, pero en esta ocasión no me preocupa tanto la derrota como las sensaciones mostradas en la pista. Se puede perder o se puede ganar, pero el equipo, en esta ocasión, no reaccionó como se esperaba ante su público después de haber perdido la semana anterior en Sagunto.
Ahora no es el momento de buscar culpables, porque estamos al inicio de temporada y lo que hay que hacer es levantarse y volver a competir, porque esto no se para. Lo más importante es que el grupo puede y debe hacerlo.
Hoy es muy difícil destacar a los mejores, porque ninguno, o casi ninguno, estuvo al nivel que se esperaba, pero no puedo dejar pasar la actuación de Gonzalo Pérez Arce, con un 14/15. El único lanzamiento que falló, curiosamente, fue desde los siete metros.
También fue notable el partido de Juan Castro, quien, a pesar de fallar varios lanzamientos, terminó la cuenta con siete tantos. Y, por último, hay que comentar la actuación de Álvaro Pérez, que, sin ser una mañana brillante, tuvo intervenciones de mérito en los momentos en los que la defensa no le ofreció gran ayuda.
Se vio muy tocado mentalmente a todo el equipo tras el partido, lo que implica que, tras tocar fondo, solo puede salir a flote con trabajo, trabajo y más trabajo, que no va a faltar durante la semana para que, en el próximo partido, el viernes 25 a las 19:00 horas ante el Cangas Frigoríficos del Morrazo, finalmente se pueda estrenar el casillero de puntos y reconciliarse con la afición
