Hay decisiones que no necesitan demasiada explicación porque se entienden solas. El Ademar ha optado por una de ellas al confiar el futuro del banquillo, a partir de la temporada 2026-2027, a Luis Puertas. Una elección que despeja cualquier duda y que envía un mensaje claro: el club cree en su gente y en el trabajo bien hecho a largo plazo.

El relevo llegará tras una etapa notable de Dani Gordo, un técnico que ha rozado la excelencia y ha sabido mantener al equipo competitivo en un contexto cada vez más exigente. Su legado no se discute. Precisamente por eso, la transición necesitaba alguien que entendiera el club desde dentro, que no partiera de cero y que supiera lo que significa el Ademar más allá del resultado del domingo.
Un técnico hecho en León
Luis Puertas no es una apuesta al azar ni un salto al vacío. Es el producto de una trayectoria construida con paciencia, formación y compromiso. Canterano como jugador, formador en la base, segundo entrenador con Rafa Guijosa, Manolo Cadenas, y en las últimas temporadas con Dani Gordo y pieza clave en el día a día del primer equipo durante varias temporadas, Puertas ha ido quemando etapas sin prisas, pero sin pausa.
A ese conocimiento del vestuario y del entorno se suma un perfil académico que no siempre se valora lo suficiente en el deporte profesional. Puertas es licenciado en INEF, ha sido incluso docente y cuenta con formación específica en alto rendimiento, algo imprescindible en el balonmano actual, donde el detalle y la metodología marcan diferencias.
Continuidad con identidad
La decisión del Ademar no es solo deportiva, es también estratégica. Apostar por alguien de la casa garantiza continuidad, respeto por la identidad del club y una adaptación natural al primer equipo. No habrá periodos de aprendizaje ni discursos vacíos: Puertas conoce el escudo, la grada y la exigencia.
Que el propio técnico haya manifestado su intención de centrarse ahora en exprimir al máximo la etapa actual junto a Dani Gordo habla de profesionalidad, lealtad y madurez. El futuro está ahí, pero el presente también importa. Y mucho.
Un mensaje para la cantera
Este movimiento también lanza una señal poderosa a la base: en el Ademar hay camino. Se puede crecer, aprender y llegar. No es solo un relevo en el banquillo, es una declaración de principios que refuerza la estructura del club y su modelo.
En tiempos de decisiones cortoplacistas, el Ademar ha optado por la coherencia. Ha mirado hacia dentro, ha valorado el trabajo silencioso y ha confiado en alguien que ha demostrado pasión, compromiso y preparación. Por todo ello, no es solo una buena noticia para Luis Puertas y su familia. Es, sobre todo, una buena noticia para el Ademar.
