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Los “Rodrigos”, el alma de la Cultural

por J. C. Álvarez Alaiz

Quién lo iba a decir. El mismo verano en el que muchos dudaban de que Rodri Suárez pudiera hacerse un hueco en la Liga Hypermotion, el canterano leonés fue titular y capitán en el primer partido de la Cultural en el Reino. Algunos pensaban que la categoría le venía grande. Pero Rodri demostró, con personalidad y carácter, que estaban equivocados.

Foto: Cydleonesa

Haciendo pareja con otro joven central, el croata Matía Barzic, el leonés firmó una actuación sobresaliente. Seguro atrás, líder en cada acción y con esa garra tan propia de quien siente el escudo, Rodri se ganó el respeto de sus compañeros y el cariño de una grada que lo empujaba en busca de una remontada que finalmente no llegó.

Rodri Suárez es mucho más que un defensa. Es el único jugador de la primera plantilla que ha vestido la camiseta culturalista en diferentes categorías, creciendo paso a paso en la casa que lo vio nacer como futbolista. En un fútbol cada vez más globalizado, en el que las camisetas cambian demasiado deprisa, él representa algo diferente: la fidelidad, la identidad y el vínculo con la afición. Su comunión con el Reino es total. Nadie como él sabe lo que significa defender a la Cultural. Nadie como él comprende a quienes cada domingo se dejan la garganta en la grada.

Y no es casualidad que, en otro deporte, la Cultural tenga también a su “Rodri”. En el baloncesto, Rodri Llamas porta el brazalete y el orgullo leonés, acompañado este curso por otros jugadores de la tierra como Diego Bultó o el recién fichado Jaime Llamas. Ellos, junto a refuerzos nacionales y extranjeros, asumen la responsabilidad de transmitir lo que significa León y lo que significa la Cultural.

Rodri Llamas en un partido de la pasada temporda Foto: Raúl Quijada

Porque los “Rodrigos” son mucho más que jugadores: son referentes, símbolos y motores emocionales de los equipos. Son quienes marcan el camino a los que llegan de fuera, quienes hacen sentir a todos que aquí hay algo más que un club, que hay una historia y un sentimiento que no se negocia.

Por eso el club debe cuidarlos, potenciarlos y darles el espacio que merecen. Porque sin duda, con ellos, la Cultural llegará más lejos. Y porque, al final, los proyectos que trascienden siempre tienen un alma. La nuestra se llama Rodri.

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