Un triunfo que suma, un final que resta y un enfado que debe servir de aviso
La Cultural y Deportiva Leonesa logró vencer a Jaén Paraíso Interior CB (92-87), pero la sensación que dejó el partido en el Palacio Urbano González Escapa fue más amarga que dulce. El equipo de Luis Castillo sumó una victoria que era obligada ante uno de los colistas del grupo, pero lo hizo sufriendo de forma sorprendente tras dejar escapar una ventaja de 16 puntos a falta de siete minutos.
Un guion que el técnico leonés no quiso dejar pasar por alto en sala de prensa.

Un comienzo frío y un despertar a tiempo
La Cultu entró al partido con la caraja típica de los encuentros trampa: ritmo bajo, defensa floja y demasiadas pérdidas ante un rival que apenas había ganado un partido en toda la temporada. El primer cuarto terminó igualado (24-24), reflejo de que el equipo todavía no estaba donde debía.
Con el segundo periodo no llegaría la mejora. Aunque la rotación aportó energía, con McKay que empezaba a imponerse la Cultural continuaba sin brillar y se fue al descanso con desventaja (45-47).
El mejor momento del equipo
El tercer cuarto fue, seguramente, el más convincente de la temporada en casa: defensa agresiva, cierres de rebote más fiables, circulación fluida y un parcial demoledor (26-10) que parecía dejar sentenciado el encuentro.
Jugadores como McKay y Amadasun dominaron en la pintura y la Cultural llegó a verse 16 arriba a falta de solo siete minutos. El ambiente en el Palacio era de tranquilidad… y quizá por ahí empezó el problema.
La desconexión que encendió todas las alarmas
En un abrir y cerrar de ojos, la Cultural se salió del partido: malas selecciones de tiro, desajustes defensivos y Jaén enchufado en ataque. El rival, que hasta ese momento estaba prácticamente entregado, encontró vida gracias a la relajación local. Jaén olió sangre y firmó un parcial de 9-23 que les colocó a solo dos puntos (89-87) a falta de un minuto. El Palacio se quedó helado. De un paseo, a un incendio en toda regla.
Castillo, duro en la autocrítica
Tras el pitido final, el técnico leonés no quiso esconder el problema: habló de exceso de confianza, de falta de rigor, de un equipo que “no cumplió el plan de partido” y que se permitió “relajarse cuando el encuentro estaba controlado”.
Castillo fue especialmente crítico con ese tramo final, consciente de que este tipo de desconexiones son las que separan a los equipos que compiten por arriba de los que sobreviven en mitad de tabla.
La victoria vale, pero deja tarea
El 92-87 es oro en la clasificación —la Cultural se mantiene en zona media, a un paso del top-8 y con un partido pendiente— pero el análisis no puede obviar el susto final. El equipo ha demostrado que tiene nivel para dominar, pero también que todavía no sabe cerrar los partidos con la autoridad que exige la categoría.
Se ganó. Y había que ganar. Pero si la Cultural quiere crecer, deberá aprender a evitar finales como este.
La próxima jornada, tras una semana de descanso por parón de selecciones, el reto será demostrar que la lección está aprendida.
