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La Cultural entre el orden defensivo y la falta de inspiración en ataque

por J. C. Álvarez Alaiz

El empate sin goles frente al Albacete dejó una sensación agridulce en el Reino de León. La Cultural volvió a quedarse sin ver puerta en casa y continúa sin conocer la victoria como local esta temporada. Cuatro partidos, dos empates, dos derrotas y un único gol a favor —el de Manu Justo en el 1-3 ante el Castellón— dibujan un panorama preocupante en lo clasificatorio: el equipo leonés cae al puesto 20, en zona de descenso.

Formación inicial de la Cultural frente al Albacete. Foto: @cydleonesa

Sin embargo, más allá de los números, hay matices que invitan a cierta calma. Desde la llegada de José Ángel ‘Cuco’ Ziganda, el conjunto ha ganado solidez. En dos encuentros con el técnico navarro, la Cultural no ha encajado ni un solo gol y ha sumado cuatro puntos de seis posibles. La mejoría defensiva es evidente: el equipo compite, se mantiene ordenado y transmite la sensación de haber encontrado una base sobre la que construir.

El problema, eso sí, está en el otro extremo del campo. La falta de gol empieza a ser una losa pesada. A la Cultural le cuesta generar peligro sostenido, y cuando lo consigue, le falta precisión en los metros finales. La entrada de Lucas Ribeiro, que debutó ante el Albacete, fue uno de los pocos focos de ilusión ofensiva. El brasileño dejó destellos interesantes, movilidad y desparpajo, y tuvo la mejor ocasión del partido, aunque todavía le falta acoplarse al ritmo del equipo y de la categoría.

Ziganda insistió en la previa en la importancia de “salir con ritmo y energía desde el primer minuto”. Su Cultural lo hizo, pero sin la chispa necesaria para transformar esa intensidad en ocasiones claras. Ni Sobrino ni Pibe ni Collado encontraron la forma de desbordar una defensa manchega que, incluso con un hombre menos tras la expulsión de Puertas, supo resistir sin excesivos apuros.

El punto no saca a los leoneses del pozo, pero sí permite prolongar una pequeña racha positiva. En un campeonato tan largo como el de Segunda División, cada paso cuenta, y Ziganda parece tener claro el orden de las prioridades: primero cerrar la portería, después recuperar la confianza, y finalmente reencontrarse con el gol.

La Cultural sigue en construcción. No gana, pero tampoco pierde. Y en medio de la niebla del descenso, se atisban pequeñas luces que apuntan a un equipo que empieza, poco a poco, a reconocerse.

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