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Hacer posible lo imposible

por J. C. Álvarez Alaiz

Hay partidos que se juegan con la clasificación en la mano, y otros —muy pocos— que se juegan con el alma. El de este domingo (19:00 h, Palacio de los Deportes) pertenece a la segunda categoría. Porque cuando el Barça aterriza en León, no llega solo un equipo: llega una era, una hegemonía de 15 ligas seguidas, 20 victorias en 21 partidos esta temporada, dos títulos ya en el bolsillo y una programación casi científica para ganar incluso cuando rota a sus estrellas.

Foto: Facebook Ademar León

Y, sin embargo… el Palacio siempre huele distinto. Especial. A cita imposible. A ruido que incomoda hasta al más acostumbrado a los escenarios grandes. A partidos que empiezan con lógica… pero no siempre terminan bajo las mismas reglas.

Un Ademar herido, pero nunca derrotado

El Abanca Ademar llega en un momento extraño: sus dos peores actuaciones del curso, derrotas sin opción ante Huesca (35-30) y Partizán en Europa (25-18), han frenado una temporada que venía siendo sólida en Liga. Pero justamente por eso esta noche puede significarlo todo.

Porque el Ademar ya no tiene presión:

  • nadie le exige ganar,
  • nadie le reclama la heroicidad,
  • nadie le señala como posible sorpresa.

Y a veces, cuando todo eso se pierde… aparece el equipo de siempre: el que se enciende cuando el Palacio ruge, el que crece en noches de gigante, el que vive para incomodar a los de arriba aunque parezca imposible.

El Palacio y sus viejas historias

El Barça llega como un bloque casi perfecto:
– sin Dika Mem, al que Ortega da descanso,
– con Fabregas como líder,
– con los Cikusa acelerando la revolución,
– con Makuc gobernando,
– con Aleix, Janc y Barrufet volando en los extremos,
– con Nielsen poniendo un muro en la portería
– y con el chaval Adrián Sola, 17 años, máximo goleador en liga por la gestión quirúrgica de minutos del Barça.

Pero el Palacio tiene memoria.
Y no todo son palizas. Bidasoa enseñó el camino este mismo año: 33-31 en el Palau y entrando a los dos últimos minutos a tiro de empate. Y si alguien sabe sufrir con el Barça, es León. Siempre lo ha hecho.

El Ademar, entre las dudas y la ilusión

Dani Gordo podría perder otra vez a Alberto Martín, clave en el centro defensivo. Sin él, la muralla cae unos centímetros, los necesarios para que Fabregas o N’Guessan te castiguen. La baja de Lodos sigue pesando en el lateral.

Pero el Ademar tiene armas:
– Gonzalo Pérez Arce, máximo goleador de la Asobal con 63 goles, eléctrico, decisivo, imperial.
– Rodrigo Pérez Arce, cada vez más maduro, cada vez más peligroso.
– Miñambres, Sanz, Benites… todos preparados para una noche de resistencia.

Nadie pide un milagro.
Solo un partido de verdad.
De esos que se recuerdan por lo que hicieron sentir, no solo por el marcador.

La oportunidad inesperada

Si el Barça viene como una máquina, también es cierto que lo hace tras un esfuerzo europeo y sin su líder ofensivo. Sin presión, sin obligación y sin nada que perder, el Ademar tiene una oportunidad que no aparece en ningún dato que maneje el favorito.

Porque a veces los gigantes tropiezan.
Porque a veces el Palacio empuja un poco más fuerte.
Porque a veces el equipo que estaba tocado… se recompone cuando nadie lo espera.

Y porque, aunque el Barça sea casi invencible, el Ademar nunca sale derrotado antes de jugar.

Domingo. 19:00. Palacio.
Puede que sea un partido más.
O puede que sea uno de esos días en los que León recuerda quién es.

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